es íncreible como la vida de alguien puede terminar de un día para el otro, de un segundo a otro, con tanta injusticia. Creo que crusé dos palabras una vez, y como todos lo dicen, era un chabón tan alegre y carismático, que no se merecia este final y sin embargó, sin conocerlo sentí tanto dolor, y se me escapaban las lágrimas junto con mis amigas. NO CAIGO. va ser muy raro subir y no verlo sentada en esa silla, o mirarlo en los recreos y que te sorprenda con su altura. Ojala allá justicia para vos y que no cuides desde allá arriba..
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